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Diseño web/

Web en catalán y castellano: cuándo compensa y cómo hacerlo

Por Equipo de IniciativaNet · 8 min de lectura

En Cataluña, muchas pymes se hacen la misma pregunta al rehacer la web: ¿catalán, castellano o las dos? Depende de en qué lengua te buscan y te escriben tus clientes, de si vendes a consumidores y de si tienes a alguien que mantenga las dos versiones al día. Aquí van los criterios para decidirlo, lo que dice la normativa catalana de consumo y cómo trata Google una web en dos idiomas.

Cuándo compensa tener la web en las dos lenguas

Una web bilingüe tiene sentido cuando tus clientes ya usan las dos lenguas contigo. Algunas señales:

  • Te escriben y te llaman en catalán y en castellano. Repasa los correos, los mensajes y las reseñas del último año.
  • Atiendes a consumidores de tu zona: un comercio, un restaurante, una clínica o un oficio que va a domicilio.
  • Te buscan en catalán. El informe «Rendimiento» de Search Console te enseña con qué búsquedas apareces.
  • Trabajas con administraciones catalanas, o tus folletos y presupuestos ya están en catalán.

Puede esperar si vendes sobre todo fuera de Cataluña, si tus compradores son empresas que te escriben en castellano o si nadie puede revisar los textos en catalán.

Cuenta también el mantenimiento: cada idioma duplica el trabajo, y una noticia o un precio nuevo hay que cambiarlos dos veces. Una versión a medio traducir, o con precios antiguos, da peor imagen que una sola lengua bien cuidada. Puedes empezar con una y añadir la otra después, si la web está preparada para tener páginas por idioma.

Qué dice la ley si vendes a consumidores

Si tus clientes son particulares, el Codi de consum de Catalunya (Ley 22/2010) recoge sus derechos lingüísticos en el artículo 128-1. Las personas consumidoras tienen derecho a ser atendidas, oralmente y por escrito, en la lengua oficial que escojan. Y tienen derecho a recibir en catalán, entre otras cosas, las invitaciones a comprar, la información de carácter fijo, los presupuestos, las facturas, la documentación contractual, las condiciones generales y la información necesaria para usar bien lo que compran, sea cual sea el medio.

El Tribunal Constitucional, en la sentencia 88/2017, declaró constitucional el artículo con dos matices. Poder atender en las dos lenguas no es una obligación de cada persona de la plantilla: basta con que el cliente quede atendido en la que elige. Y quien tiene derecho a recibir los documentos en catalán también lo tiene a recibirlos en castellano.

¿Y la web? La Agència Catalana del Consum responde en sus preguntas frecuentes que, con carácter general, ninguna norma obliga a una empresa a tener la web en catalán, igual que tampoco la obliga a tenerla en castellano. Ahora bien, si la web dirige su oferta de forma inequívoca y activa a consumidores de Cataluña e incluye información de la que enumera el artículo 128-1, esa información tiene que estar disponible, como mínimo, en catalán. La misma página aclara que «ser atendido» quiere decir que la empresa entienda al cliente en cualquiera de las dos lenguas, sin obligación de hablar una u otra.

Para una tienda online que vende a particulares en Cataluña, eso apunta a las fichas de producto, el proceso de compra y las condiciones de venta. Una web que solo presenta tu empresa a otras empresas queda fuera, porque estas reglas son para las relaciones de consumo. Es un resumen informativo: si tienes dudas sobre tu caso, consulta a la Agència Catalana del Consum o a un abogado.

Cómo sabe Google en qué idioma está cada página

Google no usa hreflang ni el atributo lang para detectar el idioma: lo deduce del contenido visible. Por eso su guía de sitios multilingües pide que el contenido y el menú de cada página estén en un solo idioma, sin las dos traducciones una al lado de la otra. También avisa contra traducir solo la plantilla (el menú, el pie, los botones) y dejar el texto principal en una sola lengua.

El atributo lang sigue haciendo falta: los lectores de pantalla lo usan para leer con la pronunciación correcta, y las pautas de accesibilidad WCAG 2.2 piden indicar el idioma de cada página.

Una dirección para cada idioma

Google recomienda una URL distinta para cada idioma, en lugar de cambiar la lengua con cookies o según la configuración del navegador. Su rastreador suele salir de Estados Unidos y no indica ningún idioma preferido, así que si la web decide la lengua por su cuenta, puede que Google no vea todas las versiones.

Con dos idiomas y un solo país, las opciones son estas:

EstructuraEjemploA favorEn contra
Subdirectoriostunegocio.es/es/ y tunegocio.es/ca/Fácil de montar; un solo alojamientoCuesta más separar las versiones
Subdominioses.tunegocio.es y ca.tunegocio.esFácil de montar; versiones fáciles de separar«es» puede leerse como idioma o como país
Dos dominiostunegocio.cat y tunegocio.esCada versión, del todo separadaDos dominios que renovar y enlazar entre sí
Parámetrostunegocio.es/?lang=caNingunaGoogle no lo recomienda

Para la mayoría de las pymes, los subdirectorios son lo más sencillo. Si te planteas un .cat, no es un dominio de país: según la IANA, es un dominio patrocinado que gestiona la Fundació puntCAT, y Google trata como genéricos, igual que un .com, los dominios que no son de país.

El selector de idioma debe verse en todas las páginas y llevar a la misma página en la otra lengua, no a la portada.

hreflang: cómo decirle a Google qué páginas son equivalentes

Con hreflang le indicas a Google que dos páginas son la misma en distinto idioma, para que enseñe a cada persona la suya. Según su documentación sobre versiones localizadas:

  • Se pone en el <head>, en las cabeceras HTTP o en el sitemap. Los tres métodos valen lo mismo: elige uno.
  • Cada versión enumera todas, incluida ella misma, con la dirección completa y con https. Si dos páginas no se apuntan entre sí, Google ignora las anotaciones.
  • Los códigos de idioma siguen la norma ISO 639-1: ca para el catalán y es para el castellano. Se puede añadir una región, como es-ES, pero no poner solo un país.
  • x-default marca la página para quien usa otro idioma. Puede ser la versión castellana o una página con el selector de idioma, que es el caso que Google pone como ejemplo.

Para una portada en dos idiomas, las dos versiones llevarían en el <head> las mismas tres líneas, con la forma <link rel="alternate" hreflang="…" href="…" /> y estos valores:

hreflanghref
cahttps://tunegocio.es/ca/
eshttps://tunegocio.es/es/
x-defaulthttps://tunegocio.es/es/

Cada versión necesita además su propia etiqueta canónica, que apunte a sí misma: Google pide que, con hreflang, la canónica sea del mismo idioma. Si la versión catalana declara como canónica la castellana, la catalana puede quedarse fuera de los resultados.

Traducir no basta: hay que adaptar

Las búsquedas no siempre son la traducción literal: quien busca un fontanero en catalán puede escribir «lampista». Cada versión necesita sus propios títulos, descripciones y direcciones, pensados en esa lengua. Y adaptar incluye lo que no se ve a primera vista: formularios y mensajes de error, correos de confirmación, PDF descargables, condiciones de venta y páginas legales.

La traducción automática sirve como borrador. Antes de publicar, que la revise una persona nativa que conozca el vocabulario de tu sector, porque en una ficha técnica o en unas condiciones de venta un error sale caro. Google, además, advierte en su guía sobre contenido generado con IA de que generar muchas páginas sin aportar valor puede infringir su política contra el abuso de contenido a gran escala.

Si trabajas con nosotros, montamos la estructura (direcciones, selector y hreflang) e integramos los textos, que en catalán conviene que escriba o revise una persona nativa.

El Perfil de Empresa en Google, en dos idiomas

La ficha de Google no se duplica por idioma. Sus directrices piden no crear más de un perfil por ubicación y prohíben repetir el mismo nombre en varios idiomas, aunque aparezca así en el rótulo. El nombre es el que usas en el mundo real.

  • Descripción. Hay un solo campo. Escríbela en la lengua de la mayoría de tus clientes y, si atiendes en las dos, dilo.
  • Enlace a la web. Llévalo a la versión en la lengua de la descripción; el selector hace el resto.
  • Reseñas. Contesta a cada cliente en la lengua en que te ha escrito.

Si aún no tienes la ficha bien montada, empieza por la guía para aparecer en Google Maps.

Errores habituales

  • Traducción automática sin revisar. Se nota, y en textos legales o técnicos puede costarte un disgusto.
  • Mezclar idiomas en la misma página: el menú en una lengua y el texto en otra, o párrafos alternos.
  • Redirigir automáticamente por IP o por el idioma del navegador. Google pide no redirigir a nadie según el idioma que crees que habla, porque esas redirecciones pueden impedir que las personas y los buscadores vean todas las versiones. Es mejor un selector visible.
  • hreflang sin retorno, con direcciones relativas o apuntando a páginas que redirigen o dan error.
  • Una versión olvidada: precios, horarios o servicios que se actualizan en una lengua y no en la otra.

En las preguntas frecuentes contamos cómo montamos una web bilingüe, y en precios, por qué cada idioma suma trabajo al presupuesto. Si quieres que miremos tu web y tu ficha de Google como las ve un cliente, pide la auditoría gratuita.

De dónde salen estos datos (consultados el 12 de octubre de 2026):

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